A quien le duela

Duélale a quien le duela: Lo que está sucediendo en Venezuela, no es más que la consecuencia de una población compuesta por un alto porcentaje de personas desordenadas y desidiosas.

Soy venezolana de nacimiento y amo mi país, pero "el hecho de, no implica el qué", es decir, por el hecho de que ame a una persona, no tengo por qué desconocer sus característias personales, sean buenas o malas, o agradables o desagradables.

Ciertamente que el venezolano tiene la apariencia de una persona "felíz", la cuestión está en saber en qué consiste la felicidad.

La verdad es que somos personas alegres, pero esa alegría viene de la despreocupación. Y es que al vivir en un país con un clima maravilloso, unos paisajes de ensueño, con una tierra fertilísima, cualquiera se pregunta: ¿Para qué voy a preocuparme? Esta pregunta hizo que nos hundiéramos en un foso profundo de caos, pues le entregamos las riendas del gobierno de nuestro país, a un individuo que poco o nada conocíamos, pero que nos ofreció "villas y castillas" sin tener nada más que hacer sino votar por él. Ese individuo sólo tenía un ideal y sabía que siguiendo a su líder conseguiría llegar a ser presidente de Venezuela para así jugar a lo que siempre soñó: Ser tan líder como su héroe.

Todos somos responsables de este hecho, los que votaron por él y los que no. Todos, porque incluso él era venezolano.

Seguimos siendo todos los responsables de que el sistema "impuesto" por ese líder, siga manejando las riendas de nuestro país. Y es que nos cuesta aprender... Quizás por esa "comodidad" en que siempre nos hemos visto envueltos; Y es que a todos nos cuesta salir de la zona de confort.

No queremos aceptar que hemos sido permisivos (y cuando hablo de todos, o generalizo, lo hago consciente de que quizás estoy hablando de un porcentaje -80 ó 90- tan alto, que no se puede negar la generalización). Ya saben, como la pérfida y ya famosa palabra: "Irreversible".

Hemos permitido, y seguimos permitiendo, porque estamos "esperando" a que venga un héroe (más arrecho que el anterior) a salvarnos. No sabemos ni cómo ni de dónde va a salir, pero lo estamos esperando.

Y es que es uno de nuestros más grandes defectos: Esperar en vez de actuar.

Ya sabemos, que no todos son así, ya que dentro de este universo venezolano, hay un 10 ó 20% que sí actúa: Los grandes empresarios y los que lograron enchufarse. El resto somos el público del circo.

Y me disculpan, pero duélale a quién le duela: Es la verdad.

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