O NOS UNIMOS, O NOS HUNDIMOS


"Se hunde el barco, mi querido capitán" dice una frase de la canción de Porfi Jiménez, refiriéndose (hace años) al equipo de béisbol venezolano: Navegantes del Magallanes. 

Se hunde el barco podría ser la expresión más adecuada para hacer analogía con la actual situación de Venezuela.

Y es que si vemos a nuestro alrededor, no hay mucho más qué analizar:


  1. Improductividad.
  2. Escasés (de alimentos, medicinas, fertilizantes, repuestos... y un     largo etc.).
  3. Desabastecimiento y abandono de hospitales.
  4. Déficit (In Crescendo) en los servicios de agua potable y energía eléctrica.
  5. Alarmante nivel de delincuencia.
  6. Pobreza educacional.

... Y dejo de enumerar porque se me hace un nudo en la garganta al ver en palabras (y sentir en los hechos) que mi país se hunde, día tras día y "a paso de vencedores" en manos de un grupo de personas que, sin ningún escrúpulo, decidieron que la mejor forma de enriquecerse sin trabajar, era arruinando a un país y llevando al caos más profundo a sus pobladores.


Tristísimo es ver escenas como las de la Isla de Margarita en el día de ayer, porque nos embarga un sentimiento de terror y vergüenza, de desesperación y ahogo, de indignación e ira; con el cual no sabemos cuánto tiempo más podremos vivir, tanto por el desorden emocional, como por la certeza de que en cualquier momento, si no nos morimos por falta de asistencia médica, nos mata el hampa, que ya sabemos más armada que la policía (y quién sabe si hasta más que el mismo ejército) y más y mejor organizada que nosotros, pobre sociedad civil, ciudadanos de a pie, víctimas de nuestra propia ignorancia y de nuestra propia desidia.
Nótese desde dónde fue hecha la filmación

Todos los días escucho los espantosos relatos de los robos, secuestros y asesinatos cometidos a lo largo y ancho del territorio venezolano. Dirán algunos que exagero y reto a cualquier que viva en Venezuela, a que me mencione un día en el cual no se haya enterado (o no haya sido víctima) de un acto delictivo, en al menos, estos últimos dos años. Sin embargo, las autoridades se hacen de la vista gorda, pues (debo suponer) que están "demasiado ocupados" haciendo negocios que nada tienen que ver con las funciones de los cargos que ostentan. 



La vida de miles de venezolanos se ha visto distorsionada en su estructura social y emocional, dadas las circunstancias que nos ha tocado vivir bajo el yugo de delincuentes disfrazados de políticos socialistas. Se siente terror al detenernos por un instante a pensar en dónde estamos viviendo, y más aún, cuánto más viviremos en un estado con leyes adversas a las necesidades más básicas de cualquier ser humano.

Mientras Maduro siga siendo el Presidente de Venezuela, seguiremos hundiéndonos más y más. Mientras sigamos permitiendo que la delincuencia (los que están presos y los que ostentan sendos cargos públicos) continúen ganando terreno, nuestras vidas, las de nuestros hijos y las de nuestros nietos, corren peligro de ser unas miserables vidas muy cortas.

¿HASTA CUÁNDO?

Hasta que despertemos...




Hasta que comprendamos que el problema no es nada más del político demócrata, que expone día a día su propio pellejo por restablecer -primero la democracia y luego...- el orden en Venezuela, ni del estudiante que sale a exponer su vida -y cientos de ellos ya la perdieron en manos de los represores rojos- porque sale desesperado a luchar en contra de quiénes les niegan el derecho a una vida mejor.

Hasta que despertemos de este letargo agonizante en el cual nos mantenemos como que si el problema fuera en el planeta de al lado, y no en el nuestro, en nuestro propio país, en nuestra propia ciudad, en la propia calle en donde vivimos.

Hasta que comprendamos que la mejor forma de ayudarnos (a nosotros mismos, no me refiero sólo al vecino) es cooperando con la organización de la propia sociedad civil.

Los sistemas represores adoran a las sociedades divididas. Si estás de acuerdo con ellos, continua haciéndote el perplejo, el que no sabe, el que no entiende.

Desde acá seguiré escribiendo cada día con más asiduidad, porque cada día crece la prisa de que logremos comprender que la participación activa, la organización ciudadana, es completa y absolutamente necesaria para salir de cualquier crisis, y que, por el contrario, mientras más apáticos y desunidos nos mantengamos, más lejos estarán las soluciones. 


No podemos pretender que dejándole toda la responsabilidad de una carga tan pesada, a un grupo tan pequeño de personas, logremos salvar nuestro país.

Estas personas han hecho mucho, han arriesgado todo por ayudar a más de treinta millones de venezolanos y extranjeros que residen en Venezuela. ¿No te parece que es hora de prestarles nuestra ayuda?

El miedo es gratis y comprendo que mucho tenemos miedo, pero sin necesidad de exponernos a absurdos riesgos, podemos ir conversando la idea con nuestros familiares y amigos: Crear entre toda la sociedad civil venezolana una gigantesca RED DEMOCRÁTICA NACIONAL. 

Al principio sólo hablar de ello, difundiendo el mensaje de boca en boca, o por escrito (puedes difundir compartiendo este blog, por ejemplo, para que las personas se vayan informando), y luego armando tu propia lista de amigos o familiares que integren tu grupo de información.

A paso lento pero seguro, sin dejar de trabajar, todos los días, difunde, difunde, difunde...


En menos que canta un gallo, verás que formas parte de una gigantesca hermandad venezolana dispuesta a poner su granito para sacar a Venezuela adelante.

Espero tus comentarios, buenos o malos, firmados o no, pero que al menos se escuche que no eres sólo un venezolano más quejándose, haciendo una cola o sintiéndose miserablemente solo en este problema que es de TODOS.

Bienvenid@!




Si sientes deseos de hacer algo por Venezuela, comunícate mediante el formato de contacto o déjanos tus comentarios, ya que es la mejor forma de comenzar a conocernos e ir tejiendo una gigantesca RED DEMOCRÁTICA NACIONAL.

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