¿Nos Vemos en Miraflores?



En las grandes concentraciones de personas la adrenalina aumenta de tal manera que, esa masa de seres humanos se enardece y se vuelve invencible tan sólo con desearlo. El ser humano unificado en sus ideales es capaz de mover montañas y detener huracanes; las multitudes pueden convertirse en un monstruo imparable, creador de cualquier fuerza que quiera generar. 

Ejércitos armados han sido vencidos por una avalancha de mayor número de seres sin armamento alguno, con su sola fuerza, determinación y estrategia.

Se corre la voz y llueven las amenazas de que el 3 de noviembre en el Palacio de Miraflores habrán cientos de represores llamados por la dictadura a detener a costa de lo que sea la marcha democrática. A grandes luces podemos ver cómo el régimen está dispuesto a iniciar una guerra civil en Venezuela con tal de detener la iniciativa de un pueblo que está "resteado" en recuperar su libertad, su estabilidad moral y su balance emocional.



La desesperación los embarga al comprender cuán cerca están de ser despedidos de sus cargos y juzgados incluso en cortes internacionales. Eso hace que no piensen claramente y decidan confrontar al pueblo pacífico (que tan sólo quiere deshacerse del empleado que no funciona en el cargo para el que fue elegido), y llamen la horda de delincuentes armados por el mismo régimen, para los fines de neutralizar la voluntad de los verdaderos dueños de Venezuela: Sus respetables ciudadanos.

No deja de dar temor, es cierto, a sabiendas de que vamos en paz y con la única arma que es nuestra determinación de no dejarnos engañar más. ¡Basta de burlas y amenazas! ¡Basta de manipulaciones y abusos! Nuestra fuerza ya no tendrá quien la detenga porque ya comprendimos que unidos todos, de manera organizada, somos indetenibles.

Debemos asistir a la convocatoria aunque ahora salgan unos cuantos "negociadores" a decir que no vayamos. ¿Por qué? Porque no somos objeto de marioneta alguna, sino que por el contrario, somos los verdaderos dueños y señores de nuestra amada Venezuela. ¿Recuerdan lo que les dije sobre las hormigas? Pues también aplica para las abejas. Unidos, TODOS, de manera organizada, lograremos hacernos respetar a pesar de que nuestras armas sean consignas, banderas y franelas blancas.


Pase lo que pase es la frase que me acompaña en estos momentos, pues es ahora o nunca. Sólo espero que las angustias de los que han delinquido desde el poder, no sea tanta como para oponerse a frenar la violencia con las que nos amenazan, porque está claro de quiénes serán las culpas de lo que pueda suceder desde el próximo 3 de noviembre en adelante, cuando el pueblo unido y organizado, en santa paz, sólo quiera retomar sus sitios, como en otrora, cuando Venezuela realmente era de todos los venezolanos. 
¿Quién dijo que debo pedirle permiso a alguien para pasar junto al Palacio Presidencial de mi país? Pasé muchos años de mi niñez viviendo a pocos metros de ese lugar, así que nadie impedirá que vuelva a un sitio que siempre fue mío, y en definitiva: El Palacio de Miraflores no es blanco, ni rojo, ni azul, ni verde, es de todos los colores que querramos ponerle los venezolanos . 


Tengo la certeza de que la mayoría de mis compatriotas nos acompañarán y seremos ese bloque gigantesco de humanidad que ahora necesita Venezuela para ser rescatada. Algo me dice que iremos TODOS los que asistimos a la magnífica concentración del 26 de octubre, pero que además vendrá muchísima más gente del interior de este maravilloso país. A costa de lo que sea y como sea, debemos demostrarle al mundo que ya este país no se deja, y que ahora somos más del 80% de los venezolanos quienes decidimos unirnos para lograr que nos devuelvan lo que nos pertenece: Venezuela toda.

Simpatizantes del régimen que vayan también, si quieren, porque todos somos venezolanos y tenemos los mismos derechos, pero que sus líderes se encarguen de quitarles las armas y las ideas de que esto debe ser violento. No señor, este encuentro debe ser en paz y con la voluntad férrea de resolver lo que debemos resolver: Si un empleado no sirve, se le exige que ponga su cargo a la orden.

Ahora bien, esto que escribo es lo que deseamos y es el deber ser, pero no seamos ingenuos, así que tomemos las previsiones necesarias: UNIÓN, UNIÓN Y MÁS UNIÓN. Armemos bloques indivisibles de al menos 50 personas, las cuales deberán mantenerse agrupadas pase lo que pase, y actuar en conjunto si hay que repeler a los violentos; recordemos que no tenemos más armas que nuestros cuerpos y nuestra fuerza moral, así que la única forma de contrarrestar los posibles actos violentos, es el movimiento  simultáneo de la multitud, que por mayoritaria hará huir a la minoría, aunque estos tengan intenciones de atacar con armas. No es una utopía, pues ya hemos visto cómo miles de mujeres indefensas han hecho retroceder incluso a los guardias nacionales, pero eso sí, actuando todas conjuntamente en perfecta sintonía. Si salimos corriendo dispersos será nuestra perdición. Mantengamos la UNIÓN y regresaremos TODOS a casa en sana paz.


He visto también cómo se han llevado detenido a más de un jóven porque está protestando y sus amigos le dejan solo. No sucediera esto si 49 personas o más, se avocan a protegerlo de quienes quieren arbitrariamente abusar de su investidura. Y por último les digo que Leopoldo López no estuviera preso injustamente, si en vez de abrirle paso, la multitud TODA se hubiése interpuesto entre su persona y los esbirros que esa tarde lo apresaron.

Nos vemos en Miraflores, sí, pero recordemos actuar de manera conjunta y solidaria, porque este problema que tenemos en Venezuela es de todos, no de un "grupito".

Si sientes deseos de hacer algo por Venezuela, difunde los artículos que leas en este blog, para de esta manera informar a la mayor cantidad de personas posibles, sobre lo que es y como funcionaría una RED DEMOCRÁTICA NACIONAL, mediante la cual podremos participar activamente, TODOS los ciudadanos demócratas, en un mismo momento y a una sola voz, en contra de la dictadura roja que nos agobia. Sólo difunde en las redes sociales a los que estás afiliado y permite que se sepa que la sociedad civil comienza a organizarse en pro de la libertad de Venezuela.

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