En los barrios de Venezuela se mira el hambre en los ojos hundidos de los niños y en los pómulos abultados de los hombres.
En las calles de Venezuela se nota -en las caras de su pueblo-, una tristeza avergonzada por haber sido cómplice de su propia destrucción.
Y es que lo que dice Alina Fernández Revuelta, la hija enemiga de su padre -el dictador Fidel Castro-, respecto a la complicidad pendeja del venezolano con el castrocomunismo; es tan cierto que avergüenza hasta la médula (aquí el artículo completo: http://www.maduradas.com/hija-de-fidel-castro-les-canta-la-verdad-a-los-venezolanos-se-han-demorado-en-gritar-cubanos-go-home/ falta ahora que hayan venezolanos que aún quieran leer).
Nuestra mayor desgracia es ser indiferentes en todo lo que implique trabajo serio y responsabilidad.
Yo sigo diciéndole a la gente que para salir de la dictadura (llamémosle de una vez por su nombre) debemos inmiscuirnos en la realidad política que nos embarga, y dejar de una vez por todas de hacernos los desentendidos, como que si no fuera con nosotros el asunto, sino de los "políticos"; como que si "los políticos" fueran seres extraterrestres con súperpoderes. Fue lo que la mayoría pensó de chávez y he aquí la desgracia que nos buscamos, por cómodos, por ilusos, por flojos... es decir, por pendejos.
La trampa que nos montaron aún es reversible, pero si ahora tomamos al toro por los cachos. ¿Cómo? Dejando a un lado la tontería de pensar que "los otros" nos resolverán el problema. Entiéndase de una vez que los otros somos nosotros mismos. No vendrán de otro país a solucionarnos un problema que nosotros mismos nos buscamos. Los políticos no son otra cosa que personas que buscando soluciones comunes, muchas veces (la mayoría) encuentran soluciones particulares, y se hacen de un botín, y siguen con las mentiras. Los que no somos políticos, sólo deseamos llevar una vida digna, pero unos hacemos algo para lograrla y otros sólo esperan que "los demás" hagan. Así no se puede. Así jamás se podrá ganar ninguna batalla: ni la particular ni la común.
Es decepcionante escuchar las conversaciones en las calles de mi país, que en vez de hablar de cómo unirnos y organizarnos para luchar en contra de la dictadura, siguen hablando de los temas que fueron impuestos por el nefasto régimen; la escasez, la inflación, la inseguridad. Seguimos desde la queja en vez de abocarnos a la solución.
Aquí nadie lee. Aquí nadie se interesa por su historia o por saber el significado de palabras como fascismo, marxismo, comunismo o escuálido. Aquí la gente sigue en la juerga diaria de la quejumbre y la "jodedera".
Cuando les hablo a las personas sobre la importancia de la participación masiva en un plan cívico para derrocar a la dictadura, la gente voltea hacia otro lado (generalmente hacia arriba, en un ángulo de cuarenta y cinco grados, como mirando a un satélite que se escapó de su órbita), y deja de hablar, de quejarse. Entonces me digo: "por lo menos ya logré que dejara de atormentarme con sus quejas".
Cuando les digo que somos causantes de nuestra propia desgracia, porque no nos gusta leer, estudiar, analizar -tan solo por cultura general (aquí puedes comenzar a instruirte descargando esta novela -totalmente gratis-, de García Márquez) http://clasev.net/v2/pluginfile.php/77770/mod_resource/content/1/Garcia%20Marquez%20Gabriel%20-%20De%20Viaje%20Por%20Los%20Paises%20Socialistas.pdf y para procurar no meter la pata cada vez que debemos votar u opinar con base, respecto a un asunto nacional-, mis compatriotas asientan con la cabeza y guardan silencio en su vergüenza infinita, pero jamás dicen que enmendarán su error.
Es un silencio cómplice que obliga a seguir hablando de la falta de comida y de la descomunal inflación, así como de las tenebrosas historias delincuenciales que se viven a diario a lo largo y ancho de nuestro país. Nadie quiere ir más allá; nadie se atreve a hablarle al vecino y decirle que necesitamos conformar bloques de personas, pequeñas redes, o tropas, o batallones, como quieran llamarle, pero que sirvan para organizarnos y mantenernos unidos para crear un plan de contingencia a la hora de defender a nuestro país y a nosotros mismos.
Ningún político lo hará si nosotros no lo hacemos, pues a ningún político le interesa una sociedad organizada. Sino miren a los rojos, que ahora no hayan qué hacer con sus círculos colectivos y sus delincuentes mejor organizados, ya que, o los dejan actuar por cuenta propia, o sus ahora aliados mañana irán en contra de los propios políticos y/o militares que en otro tiempo los ayudaron a organizarse.
Somos nosotros mismos los que debemos integrarnos al problema, dejando a un lado los asuntos más triviales, para comenzar a hablar acerca de cómo organizarnos por células vecinales, a las cuales unidas y con verdaderos planes de contingencia, nadie podrá vencer con facilidad.
Todas las trampas pueden ser reversibles si se sabe armar una trampa mejor elaborada. Hoy en día es más fácil porque la mayoría del pueblo está desencantado con este sistema y todos quieren salir de la dictadura.
Sólo debemos aprovechar el momento y dejar de pensar en el circo a que se prestan algunos actores políticos.
Somos NOSOTROS. El pueblo llano, la sociedad civil ORGANIZADA la que puede ir a donde quiera a reclamar sus derechos, incluso a Miraflores (¿por qué no?) si vamos UNIDOS, TODOS, en BLOQUES ORGANIZADOS y con un plan prestablecido para evitar que nos ataquen con sus armas de fuego y su gigantesco abuso de poder. ¡Simplemente porque SOMOS MÁS personas! Mil individuos no podrán jamás vencer a UN MILLÓN DE PERSONAS UNIDAS Y ORGANIZADAS EN BLOQUES SOLIDARIOS y con una estrategia bien creada.

Así, como las hormigas:
http://dealocha.blogspot.com/2016/10/como-las-hormigas-10-pasos-para.html que se juntan y atacan simultáneamente a una presa mil veces más grande en tamaño. Así, como las hormigas, que trabajan todo el año para recolectar alimentos para cuando llega la lluvia. Así, como las hormigas, que si una de sus amigas está en apuros, vienen muchas más a ayudarla y no la abandonan a su suerte. Así como las hormigas, debemos hacer los venezolanos: dejar a un lado nuestro egoísmo y actuar en consecuencia de la gravedad del problema, que no es sólo el problema del vecino, de aquel individuo del barrio o el familiar al que no le hablamos porque hace años votó por chávez, sino que comprendamos de una vez que el problema es de TODOS y TODOS debemos abocarnos a su solución.
Que se hable de ello en las calles, en el metro, en las colas para comprar comida, para ir al cine, en las bibliotecas, en los liceos y universidades y también los domingos en las iglesias de todas las religiones. Que el tema central de toda reunión sea: DEBEMOS ORGANIZARNOS para derrocar a la dictadura.
Debemos comenzar por comprender que el problema comenzó con nosotros y que somos nosotros con nuestros cambios de actitudes, los que podemos arreglarlo. Luego UNIRNOS para perder el miedo y HABLAR en todos lados de cómo vamos a hacer para ORGANIZARNOS y así poder derrocar al dictador.
Quizás el rumor sea tan fuerte que llegue a los oídos de quiénes son los que deben asustarse, y se den cuenta de que mejor será huir antes de que la fuerza del rumor sea quien, determinada en las calles, decida que su poder es más grande que cualquier mala intención.
Dejemos de quejarnos y comencemos a ocuparnos. Que nuestros temas de conversación en TODA VENEZUELA, sea la forma de ORGANIZARNOS como PUEBLO UNIDO que está determinado a vencer a los dictadores del castrocomunismo. Que el rumor se convierta en un grito que enloquezca a los delincuentes. Que no se escuche otra cosa en nuestras calles, sino la urgencia de perder el miedo y de ayudarnos TODOS a combatir la barbarie en que nos tienen sumidos, de paso sea dicho, por sumisos.
No continúes siendo indiferente: HABLA de lo que verdaderamente necesitamos escuchar.
Si sientes deseos de hacer algo por Venezuela, difunde los artículos que leas en este blog, para de esta manera informar a la mayor cantidad de personas posibles, sobre lo que es y como funcionaría una RED DEMOCRÁTICA NACIONAL, mediante la cual podremos participar activamente, TODOS los ciudadanos demócratas, en un mismo momento y a una sola voz, en contra de la dictadura roja que nos agobia. Sólo difunde en las redes sociales a los que estás afiliado y permite que se sepa que la sociedad civil comienza a organizarse en pro de la libertad de Venezuela.







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